domingo, 1 de agosto de 2010

Escocia en bicicleta

  • Realizada el 1 al 17 de julio de 2006
  • Las fotografías se amplían al pulsar sobre ellas.

Introducción

Escocia es un sitio de lo más recomendable para hacer un viaje en bicicleta. Tiene unos espacios naturales de gran belleza y bien conservados, gente acogedora, variedad de alojamientos baratos y unas carreteras secundarias y pistas de tierra ideales para el cicloturismo, sobre todo en bici de montaña. También es posible recorrerla en bicis híbridas o de carretera sin por ello perder atractivo.

Una vez escogido nuestro destino empezó a apuntarse la gente que quería participar. Tras una serie de altas y bajas, finalmente fuimos seis los ciclistas que partimos hacia Escocia: Mónica, Segundo, Rafa, Peque, Alfonso y Chema . A partir de la 4ª etapa, saliendo de Fort William, se nos unió Loli, que vino desde Madrid.

Lo más delicado de estos viajes es el transporte de las bicis en el avión. Nosotros volamos con Ryannair desde Galicia (Santiago de Compostela) vía Londres (Stanstead) hasta Glasgow (Prestwick). Hay que tener en cuenta una serie de detalles:

Ryannair es una compañía de bajo coste, pero lo que te ahorras en el billete te lo cargan en el equipaje, sobre todo si se trata de una bici y tienes algún trasbordo. Sólo la bici nos costó 90 € (todo el trayecto, ida y vuelta). La clave del alto precio es que te cobran cada tramo individualmente, para ellos no existen las conexiones aéreas. Además de pagar has de recoger la bici en Londres y volver a facturarla hasta Glasgow. Y esto, creerme, es un auténtico engorro, sobre todo tal y como están ahora de histéricos en los aeropuertos británicos con el tema del terrorismo. Te hacen abrir todos los paquetes, incluidas las bicis que iban perfectamente embaladas en cajas de cartón, hasta que se cansan de buscar algún rastro de material explosivo y de dejan volver a embalar todo el equipaje. Es de lo más desmoralizante. Y en el viaje de vuelta más de lo mismo. Así que si podeis coger un vuelo directo mucho mejor, o por lo menos que la compañía aérea se haga cargo de todo el equipaje hasta el punto final del viaje, para eso pagamos. Haciendo cuentas, y teniendo en consideración que Iberia no te cobra nada extra por equipajes, nos hubiera salido igual de precio y sin el problema de los trasbordos de las bicis.

Fechas:

Las mejores fechas para ir a Escocia son los meses de Junio, Julio y Septiembre, aunque siempre se dependerá de las circunstancias climatológicas cambiantes de cada año. Lo que dicen las estadísticas es que el peor mes, por ser el más lluvioso, es Agosto. Así que hay que intentar alejarse del mes de Agosto lo máximo posible. Nuestro viaje duró 16 días, 12 de viaje en bici, 2 de turismo y los otros 2 para los viajes de ida y vuelta.

La ruta:

Después de consultar a través de Internet las rutas realizadas por otros ciclistas y de hablar directamente con conocidos que habían estado en Escocia, así como de mis propios conocimientos sobre Escocia, diseñamos una ruta que nos pareció la más completa para los 15 días que íbamos a estar allí y que nos permitió conocer algunas de las zonas más atractivas y salvajes de Escocia.

Es muy útil consultar la página de internet nationalcyclenetwork.org.uk. Se trata de una organización que abarca a todo el Reino Unido y que tiene por objeto fomentar el uso de la bicicleta como transporte alternativo y una nueva manera de viajar y conocer todo el Reino Unido. Se trata de una red de rutas perfectamente señalizadas a lo largo y ancho de toda la isla, Escocia incluida, utilizando pistas de tierra, carreteras secundarias y carriles-bici, ideal para desplazarse y conocer el país desde nuestra bici.

Nosotros quisimos aprovechar en parte estas rutas marcadas para nuestro viaje por Escocia, pero finalmente solo pudimos transitar por las mismas en dos o tres jornadas porque la zona de las Highlands (noroeste de Escocia), que era una de las que más nos atraían, no está muy bien cubierta por esta red de cicloturismo. Hay alguna ruta nueva en previsión para los próximos años, por ejemplo la que va desde Invergarry hasta la Isla de Skye, pero que a día de hoy aún no está finalizada.

También se puede conseguir algo de información general interesante y sobre rutas en bicicleta en la página oficial de turismo de Escocia: visitscotland.com

Como comenté, finalmente optamos por la región oeste y noroeste de Escocia, las Highlands, por ser la zona más despoblada, salvaje y natural. A la vista del resultado del viaje nos pareció una buena elección. Además ampliamos la ruta con una incursión de dos días a la Isla de Skye, que finalmente no resultó tan espectacular como nos habían comentado, aunque el clima tampoco nos acompañó durante el trayecto por la isla. A día de hoy hubiera preferido haber llegado un poco más al norte de Ullapool en vez de dedicar esos dos días a la Isla de Skye.

La primera parte de la ruta coincidió con el trazado de la West Highland Way, sendero de unos 170 km entre Milngavie, en las proximidades de Glasgow, y Fort William, punto de arranque de muchas excursiones montañeras a la cima más alta del Reino Unido, el Ben Nevis (1344 metros). Por tratarse de un sendero diseñado para caminantes hay que tener en cuenta que hay zonas no aptas para la bici, por ejemplo algunos tramos del sendero que transcurren paralelas al Loch Lomond.

Más al norte, entre Fort William e Invergarry, pedaleamos siguiendo el Great Glen Way, que es una ruta apta para senderistas y ciclistas entre Fort William e Inverness y que transcurre a lo largo del gran valle centrel que forman la sucesión de lagos y canales que hacen navegable la distancia entre Oban e Inverness.

El resto de la ruta fue improvisada, utilizando para ello cartografía de la zona y el mapa de carreteras de Michelín para Escocia (número 401) que nos fue de gran utilidad pues en él aparecen todas las carreteras secundarias e incluso pistas y caminos. También es de mucha utilidad a la hora de localizar los espacios naturales, campings, paradas de tren, rutas de los Ferrys, etc.

Alojamientos:

En Escocia hay una gran variedad de alojamientos aptos para todos los bolsillos:

  • Albergues Juveniles (Youth Hostels): La red de albergues juveniles en Escocia es de lo más completa y cuidada que te puedas imaginar. Cubre todo el territorio escocés, tiene unos precios razonables y están equipados con todas las comodidades para hacer la estancia agradable: salones, comedor, cocina, ducha caliente, lavandería, algunos tienen una pequeña tienda de alimentación y otros incluso acceso a internet. El precio oscila entro 10 y 15 £ por persona y noche. Hay que presentar el carnet internacional de alberguista y conviene planificar la ruta a realizar para hacer las reservas con antelación y no quedarse sin plaza, sobre todo en los destinos más turísticos como Skye, Edimburgo, Glasgow. Se puede consultar el listado y características de los albergues en la página syha.org.uk
  • Backpackers: son la alternativa privada a los Albergues Juveniles. No requieren carnet de socio. El precio es similar pero las instalaciones suelen ser bastante peores en cuanto a equipamientos y limpieza. Nosotros optamos por ellos solamente en caso de no disponer de Youth Hostel.
  • Campings: están bastante extendidos por toda Escocia. Son baratos y los hay de todo tipo. Algunos están muy bien equipados con todo lujo instalaciones y otros apenas pasan de ser unos prados vallados con baños y poco más.
  • Bed and Breakfast: es la opción más cara. Se trata de casas particulares que dedican alguna habitación al alquiler. Ofrecen cama y desayuno. Están muy extendidos por toda Escocia. Las casas suelen ser muy acogedores y limpias y la gente muy amable. El desayuno que sirven es el típico inglés, que si no estas acostumbrado te cuesta digerir: huevos, panceta, filete, café, cereales, zumo y demás. Hay B+B a partir de 30 £
  • Acampada libre: es la última y más barata opción. Está permitida siempre y cuando te comportes civilizadamente y seas respetuoso con el medio ambiente y con la propiedad privada. Solamente se hace incómodo cuando se presenta la típica noche escocesa en la que no para de llover. Hay que tener cuidado a la hora de elegir el sitio donde instalar la tienda porque si está lluvioso puede ser difícil encontrar un lugar que no esté encharcado

Otras cuestiones a tener en cuenta

Mucho cuidado hay que tener con los mitges, son unos mosquitos diminutos que te pueden llegar a hacer la vida imposible con sus picaduras. Atacan solo por la tarde-noche y al amanecer y son muy abundantes en zonas pantanosas y con ríos y lagos cerca. Es imprescindible llevar mosquitera para la cabeza, pero es mejor comprarla allí mismo porque si la comprais aquí el ancho de celdilla puede no servir para unos bichitos tan pequeños. También es imprescindible un buen repelente de mosquitos para echarse en cualquier parte del cuerpo que quede a la vista y, al igual que la mosquitera, es mejor comprarlo en Escocia donde ya están especializados en estos simpáticos mosquitos. Tened en cuenta estos consejos porque aún así pertrechados va a haber algún momento, por ejemplo cuando intentes cenar o desayunar, en que os van a dar la paliza de tal manera que os pongais de los nervios. Lo único positivo sobre los mitges es que en cuanto recoges el campamento y te pones en marcha te dejan de dar el coñazo, hasta la noche siguiente. Otra buena noticia es que con el viento o la lluvia desaparecen, no hay mal que por bien no venga.

Sobre las bicicletas en los transportes públicos conviene mencionar que los autobuses casi nunca permiten cargarlas, sobre todo si vais en grupos numerosos. Los compartimentos para equipaje no son tan grandes como estamos acostumbrados a ver en España. Tened esto en cuenta si no quereis quedaros incomunicados en algún punto de la geografía escocesa. Por ejemplo, si llegais en bici hasta Ullapool y pretendeis salir de allí en bus, tener en cuenta que el único servicio disponible es uno especial que hace la ruta Inverness-Durnes con remolque especial para bicis. El nombre y tfno. de la empresa es Tim Dearman Coaches – 044 1349883585.

Prestan un muy buen servicio los trenes escoceses, aunque a veces puede ocurrir que si sois un grupo numeroso tengais que hacer el viaje de dos en dos o de tres en tres. Casi todos los trenes tienen compartimento para bicis y, aunque no lo tengan, dejan subir las bicis que se pueden acoplar en los espacios que hay entre los vagones. Eso sí, siempre que tengais pensado subir las bicis a un tren llamar con antelación para que estén avisados y sepais de antemano a que ateneros. La página de internet es scotrail.co.uk y su tfno. 044 8457550033. El único problema del tren es que el servicio es mucho más limitado que el los buses en cuanto a su extensión.

Por último comentaros que en un viaje por Escocia suele ser necesario coger en algún momento un ferry para cruzar alguno de los muchos lagos que existen, alguna de las infinitas rías o para acceder a las innumerables islas. En el mapa de Michelín vienen señalizadas las líneas de ferry más importantes. Ojo, puede haber alguna pequeña línea que cruce una ría o lago que ya no esté en servicio o que solo funcione en verano. Confirmar esto siempre antes de planificar el viaje. De todas formas hay más servicios de ferry en los lagos que los que aparecen en el mapa de Michelín. Si necesitais cruzar un lago en vuestra ruta y no sale ninguna línea de ferry podeis consultarlo por internet, es posible que haya algún tipo de servicio y para que os cruce de un lado a otro. Nosotros, por ejemplo, lo hicimos así para atravesar Loch Lomond y así evitar el tramo de la West Highland Way que no es ciclable.

Hoja de ruta

Día 1:

Llegada al aeropuerto de Prestwick. Cogemos el tren que sale cada media hora hacia Glasgow desde el mismo aeropuerto. El viaje es de 45 minutos. Una vez en la estación de Glasgow Central comenzamos con la tarea de desembalar las bicis y las montamos de nuevo (ruedas, manillar, pedales, etc.). Después de esto y de acoplar las alforjas nos vamos camino del albergue Glasgow Globetrotters Hostel para descansar y dejar todo listo para el inicio de la ruta al día siguiente. Estamos ansiosos de empezar de una vez después de tantos meses de preparación del viaje.

Día 2: Glasgow – Inveruglas (Loch Lomond), 70 km:

Salimos de Glasgow por la carretera A879 en dirección Milngavie, punto de inicio de la West Highland Way (WHW). Este primer tramo de la WHW es perfectamente ciclable hasta Loch Lomond. El único incoveniente de estos primeros kilómetros por los caminos de la WHW son las innumerables vallas y muros de piedra para el ganado que tenemos que saltar con nuestras bicis cargadas hasta los topes. Es una prueba para nuestra paciencia pero la belleza del camino lo hace soportable.

Llegados a la altura de Drymen abandonamos momentáneamente la WHW para evitar el tramo no ciclable de Loch Lomond y giramos a la derecha siguiendo un tramo de la ruta nº 7 de la Nacional Cycle Network (NCN) que, en dirección norte, se dirige hacia Inverness, pero nosotros la dejaremos al poco rato. Siguiendo al ruta nº 7 de NCN pasamos por Gartmore y a continuación paramos a comer y descansar un rato en Aberfoyle, pueblecito turístico y punto de partida para excursiones por el Queen Elizabeth Forest Park y The Trossachs. También hay un museo de la lana que suele estar muy concurrido. Después de la paradita continuamos nuestro camino abandonando la NCN para tomar la carretera B829 que transcurre paralela al Loch Ard y Loch Chon hasta Stronacher. Aquí giramos a la izquierda y siguiendo la carretera que bordea Loch Arklet descendemos hasta Inversnaid Hotel, a la orilla del impresionante Loch Lomond.

Esta fue nuestra forma de evitar el tramo no ciclable de la WHW. Pero desde este punto hasta Inverararnan la WHW vuelve a tener tramos impracticables para las bicis, así que nos vemos obligados a cruzar el lago en uno de los barcos que hacen rutas por el mismo. Nosotros habíamos contactado con anterioridad con la compañía de ferrys “Cruise Loch Lomond” (Tfno. +44-0-1301702356) para concertar con ellos el viaje y la hora exacta. Es indispensable que llameis previamente porque sino os podeis encontrar atrapados a este lado del lago sin más posibilidad de salir que volver por el mismo camino. El barco nos cruzó hasta Tarbet, aunque supone retroceder unos cuantos km, pero no nos dieron otra opción. Tarbet es un sitio con pocas posibilidades de alojamiento o de comida, así que, tras unas reconfortantes cervezas en la terraza de un café, seguimos avanzando antes de que se haga noche cerrada y tratamos de encontrar una zona de acampada a orillas del lago. A los poco km. encontramos una pequeña playa perfecta para pasar la noche excepto por los mitges que nos dieron bastante la lata.

Día 3: Inveruglas – Ba Bridge (Rannoch Moor), 70 km:

Avanzamos por carretera unos cuantos km. paralelos al lago hasta llegar a Inverararnan. Aquí giramos a la derecha para cruzar el río y pasar junto al camping con la intención de retomar el sendero de la WHW, pero lo tenemos que abandonar al poco rato pues se vuelve impracticable. Así continuamos por carretera hacia Crianlarich. Alfonso, Rafa y Chema decidimos una vez más coger la WHW más adelante a nuestra izquierda para evitar este tramo de asfalto hasta Crianlarich. Conseguimos evitar el asfalto pero nos costó lo suyo, subidas, bajadas, vallas que saltar, pero eso sí , los bosques de abetos que atravesamos eran preciosos.

De esta forma llegamos a Crianlarich con un pequeño retraso sobre el resto del grupo. Aprovechamos la parada para reponer fuerzas, echar alguna postal al correo y enseguida reemprendemos la ruta por la carretera A82 hasta Tyndrum.

En este pueblo comienza una pista de tierra ciclable de la WHW que transcurre paralela a la A82 y siguiendo el curso del río nos lleva hasta Bridge of Orchy, que aparte de un hotel y la parada del tren poco más tiene. Desde aquí hay una pista asfaltada y estrecha muy agradable para pedalear que se dirige hacia la zona de Black Mount y Rannoch Moor.

Al llegar al Loch Tulla, lugar de gran belleza paisajística, la pista deja de estar alfaltada y enlaza de nuevo con la WHW. Se trata a partir de aquí de una preciosa pista de tierra que se adentra en esa montaña tan misteriosa, remota y solitaria que es Black Mount.
Esta zona está llena de arroyos, lagunas y turberas de un gran atractivo. A la altura de un puentecito sobre el río Ba (Ba Bridge) paramos para montar el campamento una noche más. Esta vez podemos permitirnos el lujo de darnos un baño en el río, el agua no está nada fría. Eso sí, los mitges vuelven a hacer acto de presencia por la noche y a la mañana siguiente. Quizá deberíamos haber apartado nuestras tiendas un poco del río. Como ya comenté el agua atrae a estos bichitos. El tiempo sigue soleado y la temperatura agradable.

Día 4: Ba Bridge – Fort William, 50 km

Amanece un día más y con el buen tiempo acompañándonos continuamos pedaleando por la pista de la WHW a través de Rannoch Moor, pasando al lado de las instalaciones de la estación de ski de White Corries y así llegar a Kingshouse Hotel, que como su nombre indica se trata de un hotel y una zona de acampada al borde de la carretera A82 que se dirige a Glencoe. Desde aquí hacemos un tramo de carretera hasta llegar al punto donde la WHW asciende una zona montañosa conocida como las escaleras del diablo, “Devil Staircases”. Con este nombre os podeis imaginar que no es un tramo muy ciclable. Aún así decidimos que merece la pena empujar las bicis cuesta arriba para luego bajar hacia Kinlochleven antes que hacer un rodeo de unos 27 km pasando por Glencoe para llegar por carretera hasta Kinlochleven.

Dicho y hecho, nos armamos de paciencia y empezamos a empujar nuestras bicis hasta llegar al collado que está a unos 525 metros. La vista desde aquí merece la pena, pero aún nos queda toda la bajada que por tramos es muy trialera y peligrosa, sobre todo al ir tan cargados. Hay que bajarse continuamente para sortear las zonas más difíciles y las rocas cortantes que amenazan con rajarnos lar cubiertas. Después de la larga bajada y un par de pinchazos de Rafa llegamos a Kinlochleven, donde hacemos acopio de comida y paramos para tomar un bocata a la orilla del río Leven.

Ya por la tarde retomamos la WHW, ahora por una pista ancha y en buen estado que nos lleva, a través de un paisaje de alta montaña, hasta una carretera donde abandonamos la WHW, que en esta tramo final se convierte en sendero, para ir directamente a Fort William.

Fort William es un pueblo turístico y animado, punto de partida de muchas rutas que van hacia las islas y de ambiente montañero por estar situado a los pies de la cima más alta de todo el Reino Unido, el Ben Nevis (1.344 metros). Aquí nos reunimos con Loli que acaba de llegar desde Madrid para hacer con nosotros el resto de la ruta. Nos instalamos en un buen camping de las afueras con vistas el Ben Nevis. El sol nos sigue acompañando pero se nota algo de fresco por las noches.

Día 5: Fort William – Loch Quoich, 70 km

A partir de Fort William, punto final de la WHW, seguimos hacia el norte utilizando una ruta que transcurre a lo largo del gran valle conocido como Glen Albyn o Glen Mor y que une Fort William, a través de sucesivos lagos como el Ness y canales y enclusas para la navegación de barcos, con Inverness, al norte de las Highlans. La ruta se conoce como Great Glen Way (GGW) y es ideal para bicicletas, es casi llana. Además es de una gran belleza, transcurre siempre al lado de lagos, canales y bosque de coníferas.

De esta agradable forma llegamos hasta Invergarry, donde abandonamos el GGW para girar hacia el Oeste en dirección Isla de Skye. El primer tramo lo hacemos por la carretera principal A87, que se dirige a Kyle of Lochalsh, pero la dejamos a los pocos kilómetros para desviarnos a mano izquierda por una carretera secundaria muy tranquila y paralela a la principal pero por una zona más salvaje.

El día de pedaleo termina tras pasar un grupo de casas conocido como Coille Mhorgil. Instalamos nuestra tiendas a la altura de un gran embalse que forma el Loch Quoich. En estos pueblos no pretendais encontrar ningún tipo de tienda o pub. Son solo cuatro casas y alguna granja dispersa con aspecto fantasmal en los que no se ve rastro de gente. Por supuesto esta noche y la mañana siguiente nos visitan los mitges, era de esperar con semejante cantidad de agua a nuestro lado.

Día 6: Loch Quoich – Broadford (Isla de Skye), 72 km

Amanece con una densa niebla pero a medida que avanza el día se va disipando y un día más vuelve a lucir el sol. En poco más de una hora llegamos, atravesando parajes naturales de gran valor, hasta el final de la pista asfaltada, un lugar idílico con varias casas y una zona de acampada situado en el fondo de una estrecha lengua de agua o ría. Se llama Kinloch Hourn. Desde aquí hasta el siguiente pueblo, Arnisdale, tuvimos que pelearnos con un duro sendero no ciclable por momentos, pero que nos recompensó con unas vistas y unos paisajes de montaña espectaculares.

Justo al inicio de este camino nos encontramos que una agradable viejecita que nos informó de las características del sendero y sobre la ruta a seguir para que no nos perdiésemos. Después de asegurarse de que llevábamos comida, agua y tiendas de campaña, por si se nos hacía de noche a mitad del camino, se despidió de nosotros deseándonos suerte en nuestra aventura.

El primer tramo del sendero, tal y como nos había advertido la viejecita, es durísimo, rampas empinadísimas y repletas de piedra suelta en las que el esfuerzo que hacemos nos deja agotados. Pasado este tramo inicial todo empieza a ser más fácil, se alternan los tramos ciclables con los que no lo son, hasta que llegamos a un río donde hacemos una parada para descansar. A partir de entonces el camino mejora notablemente hasta llegar a un pequeño lago-embalse.

Después de un último repecho en el que volvemos a empujar nuestras pesadas bicis llegamos al asfalto y, al poco rato, entramos en Armisdale, precioso pueblecito perdido y aislado a orillas de Loch Hourn desde el que ya se puede observar la punta sur de la Isla de Skye. La gente del pueblo es muy acogedora. Hablamos con varios vecinos y uno de ellos incluso nos dejó hacer una llamada telefónica a España y llenó amablemente nuestro bidones de agua. Aprovechamos la parada para comer algo tumbados al borde de la playa que se extiende a lo largo del pueblo y, después de una pequeña siesta, seguimos por carretera hacia nuestro próximo destino, Glenelg en primer término y a continuación Galltair, punto desde el que subimos las bicis a un mini transbordador que cruza continuamente el pequeño brazo de mar que separa esta punta de tierra de la Isla de Skye. Entramos en la isla por el pueblecito de Kylerhea.

Para recorrer la isla de Skye en bici son necesarios dos o tres días, pero nosotros no queríamos dedicarle más de dos porque nos interesaba también disponer de tiempo para seguir avanzando hacia el norte. Así que decidimos dedicar un día a ir hacia la parte norte de la isla y el siguiente en volver por el mismo camino para luego abandonar la isla por el puente que une la isla con el continente en Kyle of Lochalsh.

Las últimas horas de este día las dedicamos a recorrer la carretera que lleva desde Kylerhea hasta Broadford, donde teníamos reservada una noche para dormir en el Albergue Juvenil. Antes de llegar a Broadford tuvimos que salvar un último obstáculo, un pequeño puerto de montaña de unos 3 o 4 kilómetros con unas rampas finales durísimas que supuso la puntilla final después de un día bastante exigente. Una vez superado este puerto disfrutamos de un largo y pronunciado descenso en el que podemos observar gran parte de la isla. A última hora del día empiezan a aparecer algunos nubarrones, pero de momento continúa sin descargar agua sobre nuestras cabezas. Son un anticipo de lo que nos encontraremos al día siguiente. Por cierto, el albergue de Broadford es todo un lujo.

Día 7: Broadford - Dunvegan, 70 km

Despertamos y, nada más mirar por la ventana, nos damos cuenta de que el clima tan agradable que disfrutamos hasta ahora no nos va a acompañar en nuestra ruta por la isla. Desde bien temprano, cuando comenzamos a pedalear por la carretera en dirección a Dunvegan Castle, la lluvia nos acompañó durante casi todo el día. Al contrario de lo que estábamos acostumbrados hasta ahora la carretera tiene bastante tráfico y resulta peligrosa por no disponer de arcenes.

A partir de Sligachan, donde nos desviamos hacia Dunvegan, la carretera tiene mucho menos tráfico y podemos disfrutar tranquilamente del paisaje, cuando la lluvia nos lo permite.

Llegamos a Dunvegan con la puesta del sol, a última hora dejó de llover, ateridos de frío por la humedad de todo el día. Rápidamente buscamos el camping situado en la entrada de este tranquilo pueblo y nos sacamos por fin la ropa mojada. Después de una reparadora ducha nos disponemos a cenar algo caliente.

Dunvegan tiene poco que ver, apenas hay un bar donde tomar algo, un par de tiendas, algún Bed and Breakfast y un restaurante.

Día 8: Dunvegan - Broadford, 70 km:

Nos levantamos con la idea de ir hasta el Castillo de Dunvegan, a unos 3 km del pueblo. Llegados al castillo nos encontramos que está rodeado de una finca enorme llena de árboles y jardines, de forma que no se puede apreciar desde fuera. Como la entrada que cobraban por verlo nos pareció demasiado cara decidimos darnos la vuelta y retomar la carretera que recorrimos ayer, pero en dirección contraria.

Está nublado pero de momento no llueve. A medida que avanza el día el tiempo va mejorando y hasta llegar de nuevo a Broadford solo nos cayeron un par de chaparrones, nada que ver con lo del día anterior. Tras llegar a Broadford y reponer nuestra despensa en el supermercado nos instalamos de nuevo en el albuergue.

Como ya comenté, nuestra visita a la isla de Skye no fue la parte más bonita de nuestro viaje. Para recorrerla entera nos hubieran hecho falta dos días más y es difícil salirse de las carreteras principales, las cuales en algunos tramos son peligrosas por el abundante tráfico. A día de hoy hubieramos decidido seguir hacia el norte de Escocia prescindiendo de esta isla.

Día 9: Broadford - Torridon, 88 km

El sol brilla de nuevo, así que con energías renovadas pedaleamos por el tramo de carretera que nos lleva al extremo suroeste de la isla para salir de ella por el único puente que la une a tierra firme, entre Kyleakin y Kyle of Lochalsh. Este último es un pueblo bastante grande y con todo tipo de servicios. Desde aquí es posible coger un tren o un bus hasta Inverness. Nosotros continuamos por una carretera secundaria pegada a la costa en dirección norte. A los pocos kilómetros merece la pena pararse en el pintoresco Plockton, a orillas de Loch Carron, con sus casitas coloreadas de sabor marinero y su pequeño puerto lleno de embarcaciones.

Seguimos avanzando por carretera bordeando Loch Carron a través de un precioso bosque frondoso hasta llegar a Achmore, donde conectamos con la carretera principal que continúa paralela al lago y a la vía del tren. Salvado un pequeño puerto de montaña las vistas son espectaculares sobre la pequeña ría que se forma a nuestros pies. Tras una larga bajada llegamos al fondo de la ría, un grupo de casas llamado Strathcarron, donde paramos a comer y tomar un cafecito en el pub del pueblo. En este pub tuvimos la suerte de disfrutar de una actuación en directo de un grupo musical de lugareños que entre cerveza y cerveza nos amenizaron un rato tocando el acordeón y la guitarra. Todo un espectáculo de folk escocés en estado puro.

Después de una comida tan animada seguimos hacia Torridon, donde hay un albergue juvenil. Para llegar hasta allí transitamos por la carretera A890 hacia el este y la abandonamos a la altura de Lair, donde comienza una pista forestal en buen estado que cruza un bosque frondoso conocido como Coulin Forest. El último tramo del camino bordea dos lagunas antes de llegar al cruce con la carretera A896. Esta carretera de montaña, con sus zonas de espera para que se puedan cruzar dos coches, transcurre por un paraje de gran belleza natural, Glen Torridon. De esta manera tan placentera, y con unas gotas de agua cayendo sobre nuestras cabezas a última hora del día, llegamos a Torridon, típico pueblecito fantasma donde el único lugar con síntomas de vida es el albergue, que como todos los albergues escoceses tiene unas instalaciones impecables.

Día 10: Torridon - Gairloch , 52 km

Amanece un nuevo día con tiempo seco y soleado y lo que parece que iba a ser un tranquilo día de paseo en bicicleta acabó convirtiéndose en un calvario. Y todo debido a la mala información y peores consejos que nos dio el responsable del albergue de Torridon, del que nos acordamos varias veces a lo largo de este día. La cuestión es que nosotros queríamos ir hacia Gairloch y dudábamos si sería mejor hacerlo por carretera, vía Kinlocheve, o escoger la opción de un sendero que aparece marcado en el mapa de Michelín que avanza costeando por los pueblos de Diabaig, Redpoint y Shieldaig. Esta segunda opción, aparte de ser más corta en quilometraje, nos parecía más atractiva y tranquila. Tras preguntar el alberguero sobre este sendero de unos 12 km de longitud para saber si era o no ciclable, este nos responde que hay algún tramo que no es apto para bicis y que tendremos que bajarnos más de una vez para empujar pero que se puede hacer sin mayores problemas. Nunca le estaré lo suficientemente agradecido a este individuo por esta información y le recomendaría que tenga a bien hacer este tramo en bici, cargado hasta los topes, para probar en sus propias carnes lo que supone de sufrimiento antes de enviar a ningún otros ciclista incauto a semejante tortura.

La primera parte de esta ruta infernal para cabras, hasta el pueblo de Diabaig, se trata de una cómoda y bonita pista asfaltada que bordea el Upper Loch Torridon para terminar cerca del lago Diabaig. Aquí es donde comenzó la tortura. Los primeros kilómetros no son muy duros, hay que bajarse de la bici pero se avanza con bastante facilidad. Poco a poco el camino se va complicando cada vez más, está lleno de piedras y rocas, continuamente hay que cargar la bici al hombro para salvar los desniveles del camino.
Justo a mitad de camino, después de un pronunciado descenso hacia el cauce de un riachuelo, llegamos a una caseta forestal que sirve de refugio. Aquí paramos a descansar y comer algo antes de continuar con nuestro particular calvario. Esta segunda parte, tras pasar el cauce del río, resultó ser mucho más penosa y dura que la primera. El camino desaparece por momentos y nos encontramos saltando de roca en roca con la bici a cuestas, golpeándonos con las piedras y los pedales continuamente. Algunos incluso tuvimos que desmontar las alforjas y hacer dos viajes para salvar los tramos más complicados.

Tras cinco horas de penitencia, y acordándonos continuamente de la familia del alberguero, llegamos a ReDpoint, donde nos dieron ganas de besar el asfalto. Estuvimos un buen rato tirados encima de una pradera para recuperarnos física y moralmente de la paliza que acabábamos de sufrir. Después seguimos nuestra marcha por una tranquila carretera costera que bordea el Loch Gairloch. Este fue el punto final para el día que hoy, el día que menos kilómetros hicimos pero el más duro con diferencia. En Gairloch hay un camping bastante cómodo, y a unos 2 kilómetros por la carretera de las playas también hay un albergue. Hay varios sitios para comer y un par de supermercados.

Día 11: Gairloch - Ullapool, 97 km

Nuestra intención para el este día es llegar a Ullapool y, para ello, la única alternativa es la carretera A832 que va bordeando la costa y en su parte final, a partir de Dundonnell, atraviesa el parque forestal conocido como Dundonnell Forest hasta enlazar con la carretera A835 que viene de Inverness. Excepto este tramo final todo el trayecto transcurre por una carretera tranquila y agradable, con continuos sube y baja, atravesando pequeñas localidades costeras que, si algo transmiten, es sensación de aislamiento.

Desde Dundonnell pretendíamos cruzar Loch Broom para llegar a Ullapool por el camino más corto. En el mapa de Michelín aparece una línea de transbordador para cruzar este lago, pero en el pueblo nos dijeron que ya no existía, así que tuvimos que dar toda la vuelta por carretera para alcanzar Ullapool.

Ullapool es un bonito pueblo pesquero, con una flota importante de barcos y puerta de entrada a todas las islas del norte, las conocidas como Hébridas exteriores. Hay un albergue de la red Nacional de Albergues.

Día 12: Semidescanso en Ullapool, 40 km:

Desde Ullapool no teníamos pensado continuar más hacia el norte de Escocia porque debíamos pensar en ir haciendo el camino de vuelta para llegar a tiempo a nuestro avión que saldría 6 días después desde Prestwick. El problema era que queríamos volver hacia Inverness pero evitando la ruta A835 por su elevado tráfico. Los autobuses no nos valían porque no cargan las bicis y la línea de tren enlaza a partir del pueblo de Garve, a unos 40 kilómetros de Ullapool.

Tuvimos la gran suerte de enterarnos de que hay una empresa que hace la ruta Inverness – Norte de Escocia, pasando por Ullapool, todas las semanas. Un día sube y al siguiente baja de nuevo. Se trata de un bus especial para ciclistas que lleva un remolque con unas sujeciones diseñadas para cargar unas 15 o 20 bicis, hay que verlo para creerlo.

Así que tuvimos que quedarnos un día de relax en Ullapool esperando al día siguiente el paso del Bici-bus que nos llevaría hasta Inverness, donde teníamos previsto continuar con un tramo de la ruta 7 de Nacional Cycling Network hacia el sur. Este día de semidescanso nos vino muy bien. Lo dedicamos a dar un pequeño paseo en bici, pero sin las alforjas, que gustazo después de tantos días arrastrando todo ese peso. Ahora parecía que volásemos sobre nuestras bicis. Como comentaba nos fuimos hasta un faro a unos 5 km en dirección norte, situado en una punta del Loch Broom y zona de paso de los ferrys que van a las Hébridas. Después recorrimos un camino muy bonito que pasa por el Loch Achall y continúa hasta una granja conocida como Rhidorroch Lodge. Aquí comimos el bocata, sesteamos un rato y volvimos al pueblo.

Por cierto es muy recomendable ir a uno de los pubs-restaurantes de Ullapool a degustar el manjar local, salmón. Lo preparan exquisito.

Día 13: Ullapool – Inverness (Bus):

Este día lo dedicamos a hacer el traslado en el Bici-bus hasta Inverness. La llegada a Inverness, en principio, nos impacta. Encontrarte de repente con una gran ciudad de aspecto industrial, después de tantos días en plena naturaleza y rodeado de grandes espacios naturales en estado virgen sin rastro de civilización, no deja de causarte cierta sensación de extrañeza y malestar. Pero pronto hay que adaptarse al ritmo de la gran ciudad si no queremos que nos lleven los coches por delante.

Nada más llegar nos dirigimos a un Backpacker donde habíamos hecho la reserva para esta noche. Los albergues de la red oficial estaban llenos, así que tuvimos que recurrir a los albergues privados que, aunque son un poco más sucios y descuidados, constituyen una buena opción para dormir barato.

Inverness no es una ciudad especialmente atractiva. Tiene una zona céntrica comercial bastante concurrida y un castillo en una pequeña colina. No hay mucho más que ver.

Día 14: Inverness - Newtonmore, 102 km:

Comenzamos los últimos días de pedaleo a través de la ruta 7 de la NCN Inverness-Glasgow, con la idea de llegar en dos días hasta Pitlochry, para posteriormente coger el tren a Edimburgo y luego a Glasgow.

La ruta 7, como todas las de la NCN, está perfectamente señalizada y evita el paso por carreteras de mucho tráfico. Se circula por carreteras secundarias, algunas pistas forestales y carriles-bici diseñados específicamente para esta ruta. La sensación de seguridad con la que circulas es muy alta. De todas formas, para nosotros, que estamos acostumbrados a diseñar nuestras propias rutas y buscarnos la vida con ayuda de mapas y orientación, se hace un poco monótono, por momentos, el circular por rutas tan marcadas y equipadas como estas, aunque a estas alturas del viaje casi lo agradecemos.

Esta ruta de la NCN es la principal que atraviesa la zona central de las Highlands y nos llevó por unos espacios naturales de gran atractivo como son Grampian Mountains, en la zona norte, The Trossachs, en el sur, y lagos como Loch Tay y Vennacher. Los pasos de montaña que se nos encontramos no son muy duros pues los desniveles nunca pasar del 5%.

Este tipo de rutas están pensadas para disfrutar relajadamente del pedaleo y hacer kilómetros sin problemas. De esta forma, este primer día llegamos hasta Kingussie, donde pasamos la noche en un sencillo camping de las afueras. Digo sencillo porque hay algunos campings en Escocia, como este, que consisten en un prado vallado y dotado de un pequeño galpón a modo de aseo. Incluso los dueños del camping dormían en una tienda acoplada a su coche.

Hoy tuvimos un pequeño percance, Segundo sufrió una caída en un tramo de descenso con bastante gravilla por el camino entre Tomatín y Carrbridge. El resultado fue una rueda alto descentrada y un dedo de la mano con un pequeño esguince, aparte de pequeñas magulladuras. Por fortuna nos pilló cerca de Aviemore, donde hay un centro médico en el que nos atendieron rápida y amablemente. En poco tiempo pudimos seguir nuestra ruta y además no nos cobraron ni un céntimo. El día termina en Newtonmore, en donde nos alojamos en un sencillo camping.

Día 15: Newtonmore - Pitlochry, 72 km:

Este fue nuestro último día de pedaleo. Quizá por eso empieza a haber caras tristes y todos vamos algo ensimismados recordando anécdotas y pasajes de este viaje que se estaba acercando a su fin.

La ruta sigue en su camino hacia el sur paralela a la A9, pero evitándola siempre por medio de vías secundarias y carriles-bici. Después de subir el puerto de Drumochter por unas suavísimas rampas comienza un rápido y vertiginoso descenso hasta Calvine. Al poco de salir de Calvine hay un castillo precioso rodeado de un muro largísimo que merece la pena una visita, Blair Castle.
Pasado el castillo ya sólo nos queda una pequeña subida al Pass of Killiecrankie antes de descender a toda velocidad hasta Pitlochry, pequeño y coqueto pueblo turístico, muy floreado, que pone punto final a nuestra gira en bici por las Hihglands escocesas. Nos alojamos de nuevo en un Backpacker y celebramos el remate de la ruta con una cerveza en el pub del pueblo y una cena a base del tradicional “fish and chips”.

Prólogo:

Al día siguiente nos subimos al tren que va a Edimburgo, donde dedicamos el resto del día a pasear por esta preciosa ciudad y tumbarnos en alguno de sus parque a descansar. El albergue en el que nos alojamos es una maravilla. Aquí si que es necesario reservar con mucha antelación porque la demanda es muy alta. De todas formas en Edimburgo hay dos albergues juveniles además de otras opciones de alojamiento barato.

El último día en Escocia lo dedicamos al traslado en tren hasta Glasgow, donde llegamos por la mañana. Aún dispusimos del resto del día para conocer un poco esta populosa y atractiva ciudad. Merece la pena acercarse al río Clyde, recuperado y acondicionado para pasear, andar en bici y descansar en uno de sus muchos parques mientras se escucha alguna actuación de grupos musicales representantes del pop británico. El sol no quiso perderse la oportunidad de despedirse de nosotros y en días tan radiantes como este la gente de Glasgow se echa a la calle a disfrutar de una climatología a la que no están muy acostumbrados. Este no es el Glasgow gris y triste que nos esperábamos encontrar.

A última hora subimos a nuestro último tren en dirección Prestwick, en cuyo aeropuerto volvemos a la rutina de embalar las bicis y el resto del equipaje para aventurarnos nuevamente en la difícil tarea de transportar una bicicleta en el cada vez más degradante transporte aéreo.

El vuelo de vuelta, vía Stanstead (Londres) resultó complicado. Tuvimos que volver a desembalar las bicis para que unos paranoicos agentes de seguridad inspeccionaran todo el equipaje en busca de alguna sustancia extraña que pudiera explosionar en pleno vuelo. Dudo mucho que un terrorista con intenciones de hacer volar un avión por los aires viaje disfrazado de ciclista. En fín, este es el peaje que tenemos que pagar en estos extraños tiempos modernos, en los que el concepto de seguridad alcanza cotas ridículas.

Esta es una de las fotos que más me gustaron de todas las que hice, nos encontramos haciendo un pequeño descanso en lo alto de las "Escaleras del diablo"